Grado IP
Un estándar internacional (IEC 60529) que describe cómo de bien resiste un alojamiento las partículas sólidas y el agua. Dos dígitos: el primero para el polvo, el segundo para el agua. Los teléfonos IP68, por ejemplo, son estancos al polvo y sobreviven a la inmersión hasta una profundidad definida.
Un grado IP («Ingress Protection») te dice qué puede resistir el alojamiento de un dispositivo. Lo define el estándar IEC 60529 y siempre tiene dos dígitos.
Cómo leer los dígitos
Primer dígito — sólidos (0–6):
- 5: protegido contra el polvo (se permite algo de entrada, no afecta al funcionamiento)
- 6: estanco al polvo (sin entrada)
Segundo dígito — agua (0–9):
- 4: salpicaduras desde cualquier dirección
- 5: chorros de agua de una boquilla
- 6: chorros de agua potentes (a corta distancia, p. ej. una hidrolimpiadora)
- 7: inmersión hasta 1 m durante 30 minutos
- 8: inmersión más allá de 1 m (el fabricante especifica profundidad y duración)
- 9: chorros de alta temperatura y alta presión (p. ej. limpieza industrial con vapor)
Así, IP68 = estanco al polvo, sobrevive a inmersión profunda. IP69 = estanco al polvo, también sobrevive a vapor a alta presión: el grado de consumo común más extremo.
Qué no cubren los grados IP
- Agua de piscina/mar: el cloro y la sal dañan las juntas. IP68 no promete que el dispositivo sobreviva a la natación, aunque algo de marketing lo insinúe.
- Envejecimiento a largo plazo: la compresión de las juntas y los adhesivos se degradan. Un teléfono IP68 de 5 años no es tan resistente como en su lanzamiento.
- Jabón, alcohol, aceite: ninguno es agua pura, y todos atacan distintas partes del sellado de forma diferente.
Si nadas con tu teléfono, el Galaxy S26 Ultra (IP68) y el OnePlus 15 (IP69) están homologados para ello sobre el papel, pero lo prudente es meterlo en una funda estanca.